Nacido en una pequeña ciudad de Texas, tomó su primer contacto con el mundo de la informática durante sus cuatro años de servicio en la Marina. Abandonó el ejército para estudiar la carrera de Física en la Universidad de Nueva Orleans y más tarde doctorarse en Informática por la Universidad de Utah.

Con 36 años llegó a la Universidad de Stanford (Palo Alto, California) como profesor de ingeniería electrónica. Allí empezó todo.

Silicon Valley es producto de la Universidad de Stanford, posiblemente el mejor lugar del mundo hoy día para aprender a emprender. ¿Qué la hace diferente de las demás universidades del mundo? La calidad académica y la cultura emprendedora. Jim Clark elogia en su autobiografía la filosofía de Stanford en pro de los emprendedores.

No duró mucho la etapa docente de Clark y pronto siguió el consejo de una intuitiva amiga: «Tú no eres un académico, eres un emprendedor. Deberías estar creando una empresa».

El consejo germinó en Silicon Graphics (SGI), una compañía especializada en el diseño gráfico que creció hasta convertirse en la mejor del mundo en su campo.

Si fue difícil poner en marcha Silicon Graphics (Clark tuvo que pedir 25.000 dólares a la amiga que le lanzó el reto, Ronnie Goldfield, para iniciar el proyecto), más difícil fue digerir su espectacular crecimiento. Clark aprendió una lección dolorosa e inolvidable cuando se vio obligado a abandonar la empresa que había construido partiendo de cero. Que se lo pregunten a Steve Jobs, a quien le hicieron la misma jugada en Apple.

El último día en SGI, mientras empaquetaba sus pertenencias, alguien le habló de Marc Andreessen, un joven recién salido de la Universidad de Illinois y conocido en la industria informática por su participación en el diseño de Mosaic, el primer navegador genuino de Internet. Con un intercambio de correos electrónicos empezó Netscape, una aventura para cuyo éxito fueron muy importantes las lecciones aprendidas en SGI. El día que Netscape salió a Bolsa, las acciones de Clark alcanzaron el valor de 663 millones de dólares.

Y más tarde vino Healtheon, el primer portal de Internet que supo aprovechar el enorme potencial de negocio que representa el sector sanitario estadounidense. Otro rotundo éxito multimillonario.

Tres de tres. Jim Clark es sin lugar a dudas uno de los más grandes emprendedores de los últimos tiempos.


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